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Los instrumentos viajan peor que los músicos. Un contrabajo, unos timbales y cuarenta atriles son un problema de carga disfrazado de pasaje.

Envíe la lista de instrumentos con medidas, no solo el número de personas. Un contrabajo por sí solo puede decidir entre un autocar y un autocar más una furgoneta.
Los instrumentos no viajan sueltos por el pasillo: un frenazo convierte un violonchelo en un proyectil. Todo lo voluminoso va sujeto en la bodega.
Los campamentos de verano en Nagano y Karuizawa son el destino clásico, y las buenas salas se reservan con la misma antelación que los autocares.
Cargar y descargar lleva siempre más de lo que nadie presupuesta. Añadimos treinta minutos en ambos extremos por defecto antes que ver a un grupo perder su turno.
💡 Desde nuestra mesa de operaciones
La percusión es el factor decisivo, siempre. Si vienen timbales o una marimba, díganoslo en el primer mensaje: esa respuesta cambia el vehículo, no solo el plan de carga.
Otros motivos para fletar con nosotros
Tres preguntas que hace todo jefe de grupo, respondidas con franqueza antes de que pague nada.
En Japón, todo vehículo que transporta pasajeros de pago debe llevar matrícula verde (緑ナンバー). La matrícula blanca indica que no tiene licencia para cobrar por transportar personas.
No es papeleo formal. Si un vehículo con matrícula blanca sufre un accidente llevando a su grupo, el seguro de viajeros que respalda a un operador con licencia sencillamente no existe.
Cada operador en OlaChill entrega su matrícula verde y su número de licencia de transporte discrecional de viajeros (一般貸切旅客自動車運送事業) antes de poder presupuestar. Sin licencia, no hay trabajo.
En Japón la tarifa de autocar se compone de dos contadores que corren a la vez: tiempo y kilómetros. Dos operadores pueden diferir en el mismo trayecto porque sus cocheras están a distinta distancia de su punto de recogida.
El reloj no empieza cuando usted sube. Empieza cuando el autocar sale de su cochera y para cuando regresa. Una excursión que usted calcula en ocho horas suele facturarse como nueve.
El tamaño del vehículo y la temporada también mueven la cifra. La misma ruta en la semana de los cerezos o en el pico de hojas de noviembre cuesta más que ese mismo martes de febrero: en Japón no hay autocares infinitos.
Incluido: el vehículo, el conductor, el combustible y el seguro de viajeros del operador. No se pagan aparte.
Se facturan aparte: peajes de autopista y aparcamiento. Dependen de las carreteras que se usen ese día, así que ningún operador honesto los fija de antemano.
En trayectos que pasan de medianoche o duran varios días se añaden las comidas y el alojamiento del conductor, y la ley puede exigir un segundo conductor. Se lo decimos al presupuestar, no en la factura.