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Las granjas están entre pueblos con dos autobuses al día. Es el viaje clásico que sencillamente no funciona sin vehículo.

Cada fruta tiene sus semanas: fresas de enero a mayo, uva de agosto a octubre, manzana de septiembre a noviembre. Reservar el autocar es fácil; acertar el mes es lo que se le suele escapar a la gente.
Las granjas aceptan reservas de grupo por autocar y fijan una franja de llegada. Presentarse una hora tarde puede significar encontrar las hileras ya vendimiadas.
Los caminos de las granjas son estrechos. Los valles de uva de Yamanashi y las rutas del manzano de Nagano suelen admitir un 27 plazas y rechazar un 45: conviene cerrarlo antes de reservar.
Todo el mundo vuelve con cajas. Deje sitio en la bodega para lo que el grupo compre en la tienda de la granja, no solo para lo que trajo.
💡 Desde nuestra mesa de operaciones
Pregunte a la granja si el precio es a discreción en el propio campo o por peso para llevar. Cambia cuánto tiene que durar la parada, y montamos el horario en torno a esa respuesta.
Otros motivos para fletar con nosotros
Tres preguntas que hace todo jefe de grupo, respondidas con franqueza antes de que pague nada.
En Japón, todo vehículo que transporta pasajeros de pago debe llevar matrícula verde (緑ナンバー). La matrícula blanca indica que no tiene licencia para cobrar por transportar personas.
No es papeleo formal. Si un vehículo con matrícula blanca sufre un accidente llevando a su grupo, el seguro de viajeros que respalda a un operador con licencia sencillamente no existe.
Cada operador en OlaChill entrega su matrícula verde y su número de licencia de transporte discrecional de viajeros (一般貸切旅客自動車運送事業) antes de poder presupuestar. Sin licencia, no hay trabajo.
En Japón la tarifa de autocar se compone de dos contadores que corren a la vez: tiempo y kilómetros. Dos operadores pueden diferir en el mismo trayecto porque sus cocheras están a distinta distancia de su punto de recogida.
El reloj no empieza cuando usted sube. Empieza cuando el autocar sale de su cochera y para cuando regresa. Una excursión que usted calcula en ocho horas suele facturarse como nueve.
El tamaño del vehículo y la temporada también mueven la cifra. La misma ruta en la semana de los cerezos o en el pico de hojas de noviembre cuesta más que ese mismo martes de febrero: en Japón no hay autocares infinitos.
Incluido: el vehículo, el conductor, el combustible y el seguro de viajeros del operador. No se pagan aparte.
Se facturan aparte: peajes de autopista y aparcamiento. Dependen de las carreteras que se usen ese día, así que ningún operador honesto los fija de antemano.
En trayectos que pasan de medianoche o duran varios días se añaden las comidas y el alojamiento del conductor, y la ley puede exigir un segundo conductor. Se lo decimos al presupuestar, no en la factura.