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Las playas de Japón quedan a una hora de la última estación útil, y todo el mundo vuelve mojado. Ambos datos apuntan a la misma solución.

Díganos al reservar que es un día de playa. Fundas de asiento y alfombrilla son cinco minutos de trabajo en la cochera y una tarea imposible a pie de acera.
Las duchas y los vestuarios cierran antes que la playa. Montar la salida en torno a la cola de la ducha, y no en torno a la puesta de sol, es lo que mantiene limpio el autocar.
En agosto, las carreteras de la costa van al paso a la vuelta. Salir una hora antes suele significar llegar hora y media antes.
Neveras, sombrillas e hinchables van todos en la bodega. Envíenos la lista: normalmente son las neveras, y no las personas, las que deciden el tamaño del vehículo.
💡 Desde nuestra mesa de operaciones
Dos bolsas de basura grandes por fila, repartidas antes de que nadie suba mojado, ahorran toda la conversación posterior sobre la limpieza. Las llevamos nosotros; basta con pedirlas.
Otros motivos para fletar con nosotros
Tres preguntas que hace todo jefe de grupo, respondidas con franqueza antes de que pague nada.
En Japón, todo vehículo que transporta pasajeros de pago debe llevar matrícula verde (緑ナンバー). La matrícula blanca indica que no tiene licencia para cobrar por transportar personas.
No es papeleo formal. Si un vehículo con matrícula blanca sufre un accidente llevando a su grupo, el seguro de viajeros que respalda a un operador con licencia sencillamente no existe.
Cada operador en OlaChill entrega su matrícula verde y su número de licencia de transporte discrecional de viajeros (一般貸切旅客自動車運送事業) antes de poder presupuestar. Sin licencia, no hay trabajo.
En Japón la tarifa de autocar se compone de dos contadores que corren a la vez: tiempo y kilómetros. Dos operadores pueden diferir en el mismo trayecto porque sus cocheras están a distinta distancia de su punto de recogida.
El reloj no empieza cuando usted sube. Empieza cuando el autocar sale de su cochera y para cuando regresa. Una excursión que usted calcula en ocho horas suele facturarse como nueve.
El tamaño del vehículo y la temporada también mueven la cifra. La misma ruta en la semana de los cerezos o en el pico de hojas de noviembre cuesta más que ese mismo martes de febrero: en Japón no hay autocares infinitos.
Incluido: el vehículo, el conductor, el combustible y el seguro de viajeros del operador. No se pagan aparte.
Se facturan aparte: peajes de autopista y aparcamiento. Dependen de las carreteras que se usen ese día, así que ningún operador honesto los fija de antemano.
En trayectos que pasan de medianoche o duran varios días se añaden las comidas y el alojamiento del conductor, y la ley puede exigir un segundo conductor. Se lo decimos al presupuestar, no en la factura.