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Niños pequeños, poca capacidad de atención y una parada de baño que no puede esperar. Todo en este viaje se planifica hacia atrás desde ahí.

Planifique una parada cada 45 o 60 minutos, no cada dos horas. No es tiempo perdido: es la diferencia entre llegar en calma y llegar entre llantos.
Los adultos van en los extremos de cada fila y los niños en el centro. Díganos cuántos adultos vienen y dejamos la distribución hecha antes de salir, no en el pasillo.
El mareo es frecuente a esa edad y peor al fondo. Coloque delante a quienes lo sufren antes de arrancar y deje una ventanilla practicable.
Traiga un adulto por cada grupo pequeño y una muda de repuesto para el autocar, no solo para el destino. Cualquier docente con experiencia ya sabe por qué.
💡 Desde nuestra mesa de operaciones
Las sillas infantiles son una petición real con un plazo real: diga cuántas y para qué edades al reservar, no la misma mañana. Preferimos conseguir las sillas a explicar por qué no podemos.
Otros motivos para fletar con nosotros
Tres preguntas que hace todo jefe de grupo, respondidas con franqueza antes de que pague nada.
En Japón, todo vehículo que transporta pasajeros de pago debe llevar matrícula verde (緑ナンバー). La matrícula blanca indica que no tiene licencia para cobrar por transportar personas.
No es papeleo formal. Si un vehículo con matrícula blanca sufre un accidente llevando a su grupo, el seguro de viajeros que respalda a un operador con licencia sencillamente no existe.
Cada operador en OlaChill entrega su matrícula verde y su número de licencia de transporte discrecional de viajeros (一般貸切旅客自動車運送事業) antes de poder presupuestar. Sin licencia, no hay trabajo.
En Japón la tarifa de autocar se compone de dos contadores que corren a la vez: tiempo y kilómetros. Dos operadores pueden diferir en el mismo trayecto porque sus cocheras están a distinta distancia de su punto de recogida.
El reloj no empieza cuando usted sube. Empieza cuando el autocar sale de su cochera y para cuando regresa. Una excursión que usted calcula en ocho horas suele facturarse como nueve.
El tamaño del vehículo y la temporada también mueven la cifra. La misma ruta en la semana de los cerezos o en el pico de hojas de noviembre cuesta más que ese mismo martes de febrero: en Japón no hay autocares infinitos.
Incluido: el vehículo, el conductor, el combustible y el seguro de viajeros del operador. No se pagan aparte.
Se facturan aparte: peajes de autopista y aparcamiento. Dependen de las carreteras que se usen ese día, así que ningún operador honesto los fija de antemano.
En trayectos que pasan de medianoche o duran varios días se añaden las comidas y el alojamiento del conductor, y la ley puede exigir un segundo conductor. Se lo decimos al presupuestar, no en la factura.