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Medio millón de personas salen de un recinto de hanabi en noventa minutos. La cola de la estación es el recuerdo que la gente se lleva a casa, salvo que haya un autocar esperando.

El control de tráfico corta las calles del recinto durante horas, y el mapa de cortes cambia cada año. Dónde puede esperar legalmente el autocar tiene una respuesta concreta, no una suposición.
Fije el punto de encuentro lejos del gentío, no en la salida. Cinco minutos andando hasta un rincón tranquilo ganan a cuarenta arrastrando los pies con todo el mundo.
El aplazamiento por lluvia está previsto en todos los hanabi. Pregúntenos cómo gestiona la reserva un retraso de un día antes de dejar una señal en ningún sitio.
Las tardes de verano se alargan y el reloj del conductor arrancó esa misma tarde. Salir del recinto a las 22:30 no es problema; salir a las 22:30 tras un día entero de visitas puede serlo.
💡 Desde nuestra mesa de operaciones
Reserve el autocar de fuegos artificiales en primavera, no en julio. Los grandes festivales agotan la flota local con meses de antelación y, en la semana del evento, no queda nada a ningún precio.
Otros motivos para fletar con nosotros
Tres preguntas que hace todo jefe de grupo, respondidas con franqueza antes de que pague nada.
En Japón, todo vehículo que transporta pasajeros de pago debe llevar matrícula verde (緑ナンバー). La matrícula blanca indica que no tiene licencia para cobrar por transportar personas.
No es papeleo formal. Si un vehículo con matrícula blanca sufre un accidente llevando a su grupo, el seguro de viajeros que respalda a un operador con licencia sencillamente no existe.
Cada operador en OlaChill entrega su matrícula verde y su número de licencia de transporte discrecional de viajeros (一般貸切旅客自動車運送事業) antes de poder presupuestar. Sin licencia, no hay trabajo.
En Japón la tarifa de autocar se compone de dos contadores que corren a la vez: tiempo y kilómetros. Dos operadores pueden diferir en el mismo trayecto porque sus cocheras están a distinta distancia de su punto de recogida.
El reloj no empieza cuando usted sube. Empieza cuando el autocar sale de su cochera y para cuando regresa. Una excursión que usted calcula en ocho horas suele facturarse como nueve.
El tamaño del vehículo y la temporada también mueven la cifra. La misma ruta en la semana de los cerezos o en el pico de hojas de noviembre cuesta más que ese mismo martes de febrero: en Japón no hay autocares infinitos.
Incluido: el vehículo, el conductor, el combustible y el seguro de viajeros del operador. No se pagan aparte.
Se facturan aparte: peajes de autopista y aparcamiento. Dependen de las carreteras que se usen ese día, así que ningún operador honesto los fija de antemano.
En trayectos que pasan de medianoche o duran varios días se añaden las comidas y el alojamiento del conductor, y la ley puede exigir un segundo conductor. Se lo decimos al presupuestar, no en la factura.