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Las fábricas fijan una hora de llegada estricta y una puerta concreta. Llegar en un solo vehículo y con una sola lista de nombres es lo que hace pasar a un grupo por seguridad.

Casi todas las plantas piden por adelantado la matrícula del vehículo y el nombre del conductor para el pase de acceso. Reserve con margen suficiente para que podamos facilitarlos.
Las visitas a Toyota, a fábricas de cerveza o a plantas alimentarias van con reloj y no esperan. Quince minutos tarde no es una llegada tardía: es una visita cancelada.
Las plantas están en polígonos industriales, no junto a estaciones. La parada útil más cercana suele quedar a 25 minutos andando, parte de ellos sin acera.
Dos plantas en un día es lo normal, y el hueco entre ambas es donde se rompe el horario. Calculamos el trayecto contra la franja de la segunda planta, no contra la salida de la primera.
💡 Desde nuestra mesa de operaciones
Facilítenos la página de acceso de la propia planta si la tiene. Las fábricas publican una entrada para autocares que a menudo es una puerta distinta de la del aparcamiento de visitas, y equivocarse cuesta veinte minutos en la barrera.
Otros motivos para fletar con nosotros
Tres preguntas que hace todo jefe de grupo, respondidas con franqueza antes de que pague nada.
En Japón, todo vehículo que transporta pasajeros de pago debe llevar matrícula verde (緑ナンバー). La matrícula blanca indica que no tiene licencia para cobrar por transportar personas.
No es papeleo formal. Si un vehículo con matrícula blanca sufre un accidente llevando a su grupo, el seguro de viajeros que respalda a un operador con licencia sencillamente no existe.
Cada operador en OlaChill entrega su matrícula verde y su número de licencia de transporte discrecional de viajeros (一般貸切旅客自動車運送事業) antes de poder presupuestar. Sin licencia, no hay trabajo.
En Japón la tarifa de autocar se compone de dos contadores que corren a la vez: tiempo y kilómetros. Dos operadores pueden diferir en el mismo trayecto porque sus cocheras están a distinta distancia de su punto de recogida.
El reloj no empieza cuando usted sube. Empieza cuando el autocar sale de su cochera y para cuando regresa. Una excursión que usted calcula en ocho horas suele facturarse como nueve.
El tamaño del vehículo y la temporada también mueven la cifra. La misma ruta en la semana de los cerezos o en el pico de hojas de noviembre cuesta más que ese mismo martes de febrero: en Japón no hay autocares infinitos.
Incluido: el vehículo, el conductor, el combustible y el seguro de viajeros del operador. No se pagan aparte.
Se facturan aparte: peajes de autopista y aparcamiento. Dependen de las carreteras que se usen ese día, así que ningún operador honesto los fija de antemano.
En trayectos que pasan de medianoche o duran varios días se añaden las comidas y el alojamiento del conductor, y la ley puede exigir un segundo conductor. Se lo decimos al presupuestar, no en la factura.