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El tiempo de viaje forma parte del programa. A treinta personas en un vehículo se les puede dar una sesión informativa; a treinta personas en tres trenes, no.

Micrófono y pantalla delantera vienen de serie en los autocares japoneses. Los noventa minutos hasta el destino son una sesión de trabajo, si se planifican como tal.
Las sedes de formación son remotas a propósito — de eso trata un offsite — y en los dos últimos kilómetros no suele haber cobertura.
Terminar tarde es la norma y las horas del conductor son el límite. Díganos con sinceridad la hora prevista de fin y dimensionamos el equipo para ella; díganos una optimista y el día terminará antes.
Equipaje, material impreso y equipos viajan en la bodega, así que nadie tiene que cruzar una estación cargando una caja de manuales.
💡 Desde nuestra mesa de operaciones
Reserve la vuelta con una salida más tardía de la que cree necesitar. Las sesiones se alargan; un autocar que espera treinta minutos cuesta mucho menos que un grupo obligado a marcharse antes del cierre.
Otros motivos para fletar con nosotros
Tres preguntas que hace todo jefe de grupo, respondidas con franqueza antes de que pague nada.
En Japón, todo vehículo que transporta pasajeros de pago debe llevar matrícula verde (緑ナンバー). La matrícula blanca indica que no tiene licencia para cobrar por transportar personas.
No es papeleo formal. Si un vehículo con matrícula blanca sufre un accidente llevando a su grupo, el seguro de viajeros que respalda a un operador con licencia sencillamente no existe.
Cada operador en OlaChill entrega su matrícula verde y su número de licencia de transporte discrecional de viajeros (一般貸切旅客自動車運送事業) antes de poder presupuestar. Sin licencia, no hay trabajo.
En Japón la tarifa de autocar se compone de dos contadores que corren a la vez: tiempo y kilómetros. Dos operadores pueden diferir en el mismo trayecto porque sus cocheras están a distinta distancia de su punto de recogida.
El reloj no empieza cuando usted sube. Empieza cuando el autocar sale de su cochera y para cuando regresa. Una excursión que usted calcula en ocho horas suele facturarse como nueve.
El tamaño del vehículo y la temporada también mueven la cifra. La misma ruta en la semana de los cerezos o en el pico de hojas de noviembre cuesta más que ese mismo martes de febrero: en Japón no hay autocares infinitos.
Incluido: el vehículo, el conductor, el combustible y el seguro de viajeros del operador. No se pagan aparte.
Se facturan aparte: peajes de autopista y aparcamiento. Dependen de las carreteras que se usen ese día, así que ningún operador honesto los fija de antemano.
En trayectos que pasan de medianoche o duran varios días se añaden las comidas y el alojamiento del conductor, y la ley puede exigir un segundo conductor. Se lo decimos al presupuestar, no en la factura.